Solidaridad con Cuba

Las ayudas desde México, Bolivia, Nicaragua, China, y ciertas incomprensiones ante el bloqueo.

Eduardo Contreras. Abogado. 03/2021. Al finalizar el recién pasado mes de julio llegaba a La Habana el primer barco con la ayuda enviada desde México por su Presidente, Manuel López Obrador ; eran más de 600 toneladas de alimentos, oxígeno e insumos médicos, gran aporte en la lucha contra el criminal bloqueo del gobierno norteamericano. “En esta batalla los cubanos no están solos” dijo en La Habana el embajador mexicano Miguel Díaz Reinoso, quien además anunció que el gobierno de López Obrador, seguirá ahora mismo enviando a lo menos otros dos barcos similares de ayuda. Pero además, se anunció otro barco traerá 100 mil barriles de diesel para el trabajo en hospitales.

Por esas mismas horas aterrizaba en la isla un avión desde Bolivia trayendo 20 toneladas de diversas ayudas, especialmente médicas, a la par que otros gobiernos, como los de Nicaragua y China, anunciaban el pronto envío de ayuda. La generosa solidaridad internacional ha salido a enfrentar al cobarde, ilegal y criminal bloqueo yankee, cuya máxima autoridad, Joe Biden, en nada se diferencia del esperpento que fue su antecesor.

La ayuda internacional aliviará en su medida las penurias del pueblo cubano que ha salido a las calles a protestar por los graves problemas que le causan sus carencias, producto de la criminal política imperialista.

Desgraciadamente no todos parecieran tener clara una situación tan obvia como es la que se desprende del bloqueo norteamericano. De otro modo no se entiende que figuras como Pablo Milanés, un artista que en su  momento estuvo junto a su pueblo, ahora,  radicado cómodamente en España despotrica en contra del gobierno de la Revolución Cubana y guarda silencio frente a la política imperialista de Washington. Si hasta el mismísimo Silvio Rodríguez parece confundirse y apunta en contra de su gobierno y no en contra del imperialismo norteamericano, como si no percibiera que lo que hoy ocurre no es más que la misma vieja política de dominio imperial que en algún momento de su vida combatieron con fuerza.

De aquellos que hoy están en contra de la Revolución, nos habla en reciente nota  el compañero cubano Jesús Arboleya. Cito parte de sus afirmaciones, que nos han parecido pertinentes:

“Desde el triunfo de la Revolución, la vida política cubana ha sido tan intensa y abarcadora, que muy pocos han podido evitar colocarse en uno de los sectores en disputa, dígase los que apoyan el sistema socialista o sus adversarios. Analicemos el balance de estas fuerzas y su posible disposición al diálogo que se propone.

“Derrotada tempranamente dentro del territorio nacional, el núcleo duro de la contrarrevolución se asentó en el exterior, especialmente en Miami. Para los sectores más extremistas de esta corriente, dialogar es una mala palabra y no han sido pocos los llamados despectivamente ‘dialogueros’, los que han sido hostigados, agredidos e incluso asesinados, por defender esta posición. Más allá del fanatismo que caracteriza a estos grupos, hay factores objetivos que explican esta conducta: han vivido de una hostilidad alentada, protegida y muy bien remunerada por el gobierno norteamericano.

“Son promotores del caos y la intervención norteamericana en Cuba y su objetivo final es retornar al régimen neocolonial antes existente en el país. No se trata de una acusación gratuita, inspirada en fundamentalismos de izquierda, así lo expresa, de manera diáfana, la ley Helms-Burton, instrumento legal que regula las relaciones de Estados Unidos con Cuba.

“Estas fuerzas cuentan con algunos seguidores dentro del país, por lo general alentados y dependientes del dinero que reciben desde el exterior. Tampoco estoy revelando un secreto, en un alarde de transparencia, cada año el gobierno norteamericano da a conocer los fondos públicos que destina a la subversión en Cuba y, ya sea de manera directa o mediante sus intermediarios miamenses, estos grupos de extrema derecha forman parte de los receptores de estos fondos”.

 

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