PC en sus 109 años: cómo rompe estigmatizaciones

El buen momento del apoyo electoral ciudadano, una candidatura presidencial potenciada y ganadora, y una serie de propuestas vinculadas al siglo 21 y la transformación de la sociedad chilena.

Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 03/06/2021. Revisando realidades en torno del Partido Comunista de Chile (PC) se rompen estigmas y satanizaciones de una organización que este 4 de junio cumple 109 años. La segunda más antigua del país, pero al mismo tiempo presentándose como una colectividad al día con propuestas vinculadas al siglo 21 y la transformación de la sociedad chilena.

Algunos de los estigmas más recurrentes frente al PC es que no tiene apoyo ciudadano, que es añejo y anclado en un proyecto del pasado. Además de demonizarlo como partido, metiendo miedo a la gente sobre los comunistas. No en vano la frase de consigna en la última megaelección fue “Sin Miedo”, llamando a votar por sus candidatas y candidatos.

Como sea, la colectividad de la hoz y el martillo llega a sus 109 años -fundado en Iquique en 1912, bajo el liderazgo del líder obrero Luis Emilio Recabarren- con un alza de cuatro puntos en su apoyo electoral, pasando del 5 al 9 por ciento; duplicando el número de concejales, de 81 a 157, manteniendo el número de alcaldes y logrando siete representantes en la Convención Constitucional con el 5% de la votación nacional.

Los fríos números hablan de un triunfo de las y los comunistas en la megaelección del 15/16 de mayo y los análisis cualitativos hablan de un crecimiento y posicionamiento político/electoral que rompió ciertos techos y que le hizo obtener triunfos estratégicos como la alcaldía de la capital chilena.

También en lo cuantitativo/cualitativo, el Partido Comunista tiene hoy nominado a un candidato presidencial, Daniel Jadue, que aparece primero en todas las encuestas de los últimos meses, y que cotidianamente muestra un apoyo popular/ciudadano en distintos territorios y sectores del país. Diferentes sondeos y análisis (no solo provenientes de la organización), lo ubican incluso como opción de triunfo en una segunda vuelta presidencial. En concreto, el PC tiene al día de hoy, una candidatura presidencial posicionada y ganadora.

Los datos del Servicio Electoral (Servel) sitúan al PC como el partido con mayor número de militantes inscritos (más de 47 mil 200), y es una de las organizaciones que presenta estructuración comunal y regional en las 16 regiones del país. En el último tiempo concretó la paridad de género en su dirección nacional y cuenta posiblemente con el colectivo político juvenil más incidente y dinamizado a escala país (las Juventudes Comunistas), con presencia en universidades, el movimiento secundario, poblaciones/territorios y sectores juveniles laborales. En la reciente elección, las JJCC eligió un alcalde, 15 concejales y a la convencionalista más joven de Chile.

La evidencia apunta a que la organización comunista está creciendo y cuenta con respaldo de distintos sectores del pueblo y a lo largo del país. Como explicó alguna vez Gladys Marín, la histórica lideresa comunista, el PC no representa a toda la sociedad, pero existe y gravita.

Situado en el siglo 21

Llama la atención que algunos segmentos políticos insistan en la caracterización de las y los comunistas chilenos como un área anticuada, sujeta en el pasado, rígida, a partir de lo que son las iniciativas/propuestas presentadas por el Partido Comunista en los últimos años. Y donde juega un papel de incidencia su bancada parlamentaria.

Hay varios ejemplos. Se podrían mencionar algunos como avanzar en la jornada de 40 horas de trabajo al día y el impuesto a los súper ricos, por lo demás medidas que existen y se promueven en país europeos, en Estados Unidos y zonas asiáticas. Establecer el aborto libre y seguro, en el marco de establecer los derechos reproductivos de las mujeres, abolir el patriarcado y establecer derechos sociales, laborales y culturales de las mujeres. Apuntar al fortalecimiento de la educación y salud de calidad y gratuita, cuestión que existe en los países desarrollados y en más del 90% de las naciones latinoamericanas. Otorgar derechos constitucionales a los pueblos originarios, una demanda establecida por las Naciones Unidas e implementada en al menos una veintena de naciones. Como ocurre en decenas de países, la mayoría de ellos con sistema capitalista, contar con un Estado democrático de derechos. Avanzar hacia una democracia directa que garantice la participación/decisión de la ciudadanía, con la realización de plebiscitos y referéndum de consultas e incluso con mecanismos revocatorios de las autoridades. Atraer a la posesión del país los recursos naturales (cobre, litio, agua, pesca) para garantizar ingresos que permitan contar con presupuestos para planes sociales, cobrar impuestos en estándar internacional a las trasnacionales y grandes consorcios que exploten esos recursos (como lo hacen países europeos y norteamericanos) y permitir que la población chilena se beneficie de sus riquezas naturales. Destinar presupuesto necesario al desarrollo científico-tecnológico, a la biomedicina, a la innovación, a la informática, para responder a necesidades nacionales.

Todo lo anterior es parte de respuestas del Partido Comunista a las demandas/necesidades de Chile en el siglo 21 y constituye, de hecho, una interpelación a quienes lo tachan de anticuado. En esas propuestas hay un camino de transformaciones de la sociedad chilena y, de acuerdo a la opinión de expertos y proyectos de otros sectores sociales y políticos nacionales y extranjeros, son iniciativas viables y realizables.

Sin mencionar asuntos como que hace unos 45 años el PC planteó la necesidad de desechar el texto constitucional impuesto por la dictadura y avanzar hacia una nueva Constitución, eliminar el sistema hegemónico privado/trasnacional de pensiones; que hace siete décadas reivindicó los derechos sociales/políticos/electorales de las mujeres y fue el primer partido en contar con una mujer como secretaria general y luego presidenta.

Por cierto, la cultura y las artes continúan siendo puntos de atracción y promoción en estos años, y son cuestiones que se tratan con más énfasis incluso después de la revuelta social y la discusión de la nueva Carta Fundamental. El PC es probablemente la colectividad política que ha contado con la mayor cantidad/calidad de militantes que aportaron de manera decisiva a Chile en esta área. Son muchas y muchos. Con un impacto en la historia y en el desarrollo del país. Pablo Neruda (Premio Nobel de Literatura), Violeta Parra, José Balmes, Gracia Barrios, Volodia Teitelboim, Alejandro Lipschutz, Víctor Jara, José Miguel Varas, entre otras y otros.

Los datos, las propuestas, la historia emanada de la colectividad de la hoz y el martillo tienen/tuvieron, en definitiva, gravitación en la vida nacional y hoy, por ejemplo, generan debates intensos y meten al PC en las dinámicas contingentes y también estratégicas del país. No solo existe, incide.

Habrá que ver cómo continúan los años siguientes del Partido Comunista en un país que está abierto a cambios estructurales y donde en unos 20 meses enfrentará el plebiscito de salida por una nueva Constitución, la elección del Presidente de la República y un nuevo Parlamento, movimientos sociales y populares de alta intensidad, cambios y adecuaciones en el modelo de desarrollo y discusión de temas como una reforma tributaria, profundización de la gratuidad en educación, funcionamiento inédito de gobernadores electos democráticamente y avance en derechos de las mujeres y la diversidad sexual.

 

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