HABLEMOS DE LA TELE. Pobres reacciones televisivas

Para momentos trascendentes en la vida política y social de nuestro país que merecerían un comportamiento de los medios de comunicación más acorde con el proceso constitucional democrático actualmente en marcha, la inoperancia del actual gobierno y los indispensables mecanismos para enfrentar la crisis sanitaria.

José Luis Córdova. Periodista. 16/06/2021. Importantes acontecimientos han transcurrido en el último tiempo frente a las cámaras de televisión sin que este medio de comunicación haya asumido los roles que le competen en materia de información imparcial, oportuna y veraz.

La inmediatez en la entrega de la información se ha logrado, más bien, sólo gracias a los “tele reporteros” que utilizan sus propios equipos celulares para captar en sus cámaras imágenes de acontecimientos o sucesos que son enviados después a los canales para su emisión pública. La selección de temas es arbitraria y/o orientada según la línea editorial del medio.

Se trata, en su mayoría, de informar sobre hechos delictuales (portonazos, encerronas y otros), así como accidentes, casos sociales (abuso de adultos mayores, abandonos) y escándalos de diversos tipos por sobre discusiones políticas, análisis e interpretaciones varias sobre la situación política, económica y social de nuestro país.

La veracidad del hecho a veces es discutible, considerando la proliferación de las llamadas “fake news”, una contradicción precisamente porque una noticia no puede ni debe ser falsa para ser noticia. Sería una “contradicción vital”.

El tema de la imparcialidad -peor aún, de la objetividad- es materia de un debate más profundo ante la imposibilidad de que un emisor de mensaje lo entregue sin considerar “el cristal con que se mira” cualquier suceso.

Tras el espectáculo de la segunda vuelta de gobernador para la Región Metropolitana, donde se reiteraron las mismas lacras comunicacionales de los comicios pasados sin mayor incidencia -por ejemplo-en la necesidad de incentivar la convocatoria a participar sufragando para mejorar nuestra democracia, rol que ni siquiera asume nuestra televisión pública.

Es de esperar que en los anunciados debates por CNN- Chilevisión de los pre-candidatos presidenciales , el día 21 de junio para Vamos Chile (con Joaquín Lavín, Mario Desbordes, Sebastián Sichel y Ignacio Briones) y el 22 de junio con Gabriel Boric y Daniel Jadue, se plantee un esquema de mayor imparcialidad, precisión y respeto a todas las postulaciones.

Ante la negativa de ANATEL, el 12 de julio se haría un último debate por Canal 13, CNN, TVN, Mega y CHV,

“Rostros” como Matías del Río, Mónica Rincón, y los panelistas Francisco Covarrubias, Daniel Mansuy y Raphael Bergoeing no ocultaron sus preferencias electorales, mientras Julio César Rodríguez y Monserrat Álvarez se mofaron abiertamente de los resultados -por la escasa participación ciudadana- del 13 de junio pasado e incluso, “ningunearon” al saliente Intendente Metropolitano, Felipe Guevara en sus últimos días en el cargo.

Debates importantes como sobre el salario mínimo, el voto obligatorio, el matrimonio igualitario y otros fueron sustituidos por discusiones intrascendentes pero llamativos para la televisión y sus ejecutivos.

La grave situación sanitaria por la pandemia del Covid-19 también se ha banalizado, así como el errático comportamiento del ministro de Salud Enrique París (obsecuente ante el Presidente Piñera) y la valiente y digna actitud de la presidenta del Colegio Médico, Izkia Siches y otros especialistas.

Pobres reacciones televisivas para momentos trascendentes en la vida política y social de nuestro país que merecerían un comportamiento de los medios de comunicación más acorde con el proceso constitucional democrático actualmente en marcha, la inoperancia del actual gobierno y los indispensables mecanismos para enfrentar la crisis sanitaria.

 

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