HABLEMOS DE LA TELE. Parcialidad o ceguera

La mañana del 4 de julio recién pasado, los equipos periodísticos de las distintas emisoras se desplegaron como habitualmente ante espectáculos tipo Teletón, tratando de banalizar los hechos políticos y sociales, convirtiéndolos en meros shows.

José Luis Córdova. Periodista. 07/07/2021. El histórico proceso constituyente y la campaña para las primarias presidenciales han develado una vez más la parcialidad y ceguera deliberada de las líneas editoriales de los canales de la televisión chilena, con honrosas excepciones.

La mañana del 4 de julio recién pasado, los equipos periodísticos de las distintas emisoras se desplegaron como habitualmente ante espectáculos tipo Teletón, tratando de banalizar los hechos políticos y sociales, convirtiéndolos en meros shows.

Así acompañaron a constituyentes más conocidos (como Malucha Pinto, Patricia Politzer o Arturo Zúñiga) desde sus hogares al ex Congreso Nacional -mostrando sus desayunos familiares- y otras “curiosidades” hasta que las fuerzas policiales desataron la represión de los manifestantes en las afueras de la instalación habilitada para el inicio del proceso que nos llevará a una nueva Constitución para Chile.

Primero se intentó minimizar, para después criminalizar las demostraciones ciudadanas en las calles que rodearon la actividad. Las imágenes mostraban, indistintamente, los “rostros” conocidos, la indumentaria tradicional de los representantes de nuestros pueblos originarios tratando de ocultar con ello la decidida manifestación de fuerza desplegada por los acompañantes de los constituyentes en las afueras de los patios del ex Congreso.

Fue inútil desconocer la violencia provocada por las fuerzas especiales de Carabineros a vista y paciencia de periodistas y convencionales que alteraron -posteriormente suspendieron- y finalmente alargaron innecesariamente el acto de aceptación en el cargo de los constituyentes para iniciar las labores para las que fueron electos.

La interrumpida interpretación del himno nacional, pese a que se había solicitado expresamente no incluirlo en el acto por respeto a las etnias originarias presentes, fue seguida con inusitada unción “patriótica” y a viva voz por los constituyentes de derecha.

Después, la elección de la mesa directiva se transmitió como un espectáculo cualquiera, con sus tensiones y manifestaciones de pesar o alegría según la victoria o derrota de los participantes. Fue notoria la ausencia de imágenes de las reacciones de la menguada representación de la derecha.

Tras el día inaugural, con la satisfacción de instalar en la presidencia a la destacada dirigente y académica de origen mapuche Elisa Loncón y del abogado constitucionalista Jaime Bassa en la vicepresidencia, se abrió un nuevo flanco por la negligencia o desidia del Gobierno que no cumplió la tarea de facilitar técnica, administrativa y logísticamente el desarrollo de la instalación de la Convención.

Las críticas al respecto vinieron desde los representantes de la derecha hasta los independientes sin distinción y le costó el puesto al encargado de la secretaría general de la Presidencia, Francisco Encina, el eslabón más delgado de la cadena ejecutiva.

Asimismo, el debate político presidencial programado posteriormente por el canal La Red fue directamente perjudicado por la actitud de los poderosos consorcios CNN-CHV, TVN-24 Horas y Canal 13 que exigió exclusividad a los presidenciables de Chile Vamos y estos se marginaron “voluntariamente” del debate en La Red.

Aunque Mario Desbordes e Ignacio Briones desoyeron el supuesto acuerdo de no participar en el espacio, el programa en La Red -con la moderación de Julia Vial y los periodistas Mónica González, Alejandra Matus y Santiago Pavlovic- reivindicó el rol de comunicadores profesionales serios y responsables que debería constituirse en modelos para hiperventilados personajes como Matías del Río, Mónica Rincón o Constanza Santa María que exceden con creces su protagonismo.

Ello en desmedro de la imparcialidad y el respeto a las ideas que las líneas editoriales de los canales que representan claramente no comparten y afectan la exposición libre de programas y propuestas de los candidatos partidarios de profundas transformaciones en nuestro país. Parcialidad o ceguera.

 

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