HABLEMOS DE LA TELE. No ignorar el pasado

La emisora privada se atrevió -por primera vez en Chile- a exhibir los tres capítulos del premiado documental “La batalla de Chile” de Patricio Guzmán. Las imágenes irrefutables de la cámara de Jorge Müller Silva -detenido desaparecido- mostraron el intenso debate, las acendradas convicciones, el nivel de compromiso y disposición de la gente por transformar Chile durante los apenas mil días que la reacción y los EE.UU permitieron el avance de un proceso revolucionario demandado por inmensas mayorías nacionales.

José Luis Córdova. Periodista. 13/09/2021. Los canales de televisión -abierta, “pública” y cable- ignoraron deliberadamente fechas históricas trascendentales para el pueblo chileno: el 4 de septiembre de 1970, día del triunfo del Presidente Salvador Allende y de la Unidad Popular; el aciago 11 de septiembre 1973 cuando civiles y militares destruyeron la democracia instalando una brutal dictadura y el 8 de septiembre de 1985, cuando agentes del régimen ejecutaron a tres patriotas, entre ellos al periodista José Carrasco, asestando un rudo golpe a la libertad de expresión y al derecho a la comunicación en Chile.

Ninguno de estos importantes hitos del acontecer nacional, gravitantes en los tiempos de refundación y de construcción de una nueva institucionalidad para el país, fueron recordados por los canales de televisión. Pareciera ser que nosotros estamos más interesados en el ataque a las torres gemelas en Nueva York y la guerra contra Afganistán, que en nuestra dramática y tensa actualidad.

Sólo el Canal La Red -propiedad de inversionistas mexicanos- se atrevió a brindar espacio a protagonistas, víctimas y testigos de los luctuosos sucesos desde la dictadura hasta el estallido o revuelta social del 18 de octubre de 2019. Como un gran aporte a la memoria histórica para las nuevas generaciones, desfilaron ante las cámaras distintas voces rememorando los acontecimientos de los días 4, 8 y 11 de septiembre que nadie debe olvidar

La emisora privada se atrevió -por primera vez en Chile- a exhibir los tres capítulos del premiado documental “La batalla de Chile” de Patricio Guzmán. Las imágenes irrefutables de la cámara de Jorge Müller Silva -detenido desaparecido- mostraron el intenso debate, las acendradas convicciones, el nivel de compromiso y disposición de la gente por transformar Chile durante los apenas mil días que la reacción y los EE.UU permitieron el avance de un proceso revolucionario demandado por inmensas mayorías nacionales.

Resultó al menos curioso que un Premio Nacional de Periodismo, profesor universitario y destacado colega las haya emprendido -a través de una carta al diario El Mercurio (?)- contra la proyección de este documento histórico. Los diálogos de los obreros, la posición de los patrones, con la cámara de Müller en medio de las manifestaciones opositoras o en encuentros de empresarios y parlamentarios golpistas, contrastan con la decisión, claridad conceptual y hasta el candor e ingenuidad de los trabajadores dispuestos a dar su vida por el proyecto de la UP.

Si no es un contrasentido, parece deliberado el afán de Abraham Santibáñez de desacreditar el proceso e ignorar las posturas de obreros, empleados, dueñas de casa y jóvenes que defendían el Gobierno de Allende, mientras el Partido Demócrata Cristiano impedía el diálogo, recibía aportes financieros y ponía a su mayoría en el Parlamento a beneficio de las empresas extranjeras y la oligarquía monopolista criolla.

Nadie imparcial puede decir que el documental ignora las diferencias de opiniones, que incluso muestra las luchas intestinas que, muy probablemente, junto a la presión interna y externa, permitieron el asalto a La Moneda y el término de la democracia en Chile.

“La batalla de Chile” es un testimonio indesmentible, y la cámara de Jorge Müller se inscribe como un testigo vivo de la brutalidad del fascismo y sus aliados en una historia que -lamentablemente todo indica- vuelve a repetirse en nuestro país en la brutal ofensiva contra el proceso constituyente y la defensa irrestricta de privilegios, corrupción y ansias irrefrenables de poder de las mismas clases que precipitaron la caída de nuestro sistema republicano en 1973. Desde las aulas universitarias y la academia no deben olvidar esta trágica lección, profesor Santibáñez y colega, de nuestro héroe José Carrasco. Las imágenes de Müller son una clase magistral en las cátedras audiovisuales para las actuales generaciones.

Como corolario, anotemos que la empresa Carozzi -propiedad de la familia Bofill- retiró la publicidad de productos como fideos, chocolates y otros, de la parrilla comercial del único Canal de televisión dispuesto a mostrar la verdad sin tapujos y sin olvidar el pasado. Una reacción acorde con la postura del gran empresariado y la oligarquía local que pretenden ignorar el pasado.

 

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