HABLEMOS DE LA TELE. El enemigo principal

Mónica Pérez, Matías del Río, Constanza Santa María, Monserrat Álvarez, Mónica Rincón, así como Gonzalo Miller, Raphael Bergoing, Francisco Covarrubias e Isabel Plá se hicieron eco de calumnias, injurias y campañas odiosas de los medios contra el candidato, sólo por su militancia comunista.

José Luis Córdova. Periodista. 23/07/2021.Quedó meridianamente claro en la reciente campaña electoral para las primarias presidenciales quién era el adversario de los grupos económicos, del gran empresariado y los poderes fácticos de la derecha política y económica.

Las líneas editoriales de los canales de televisión abierta -incluyendo el canal “público” y CNN- pusieron el foco en la candidatura de Daniel Jadue que aparecía con fuerza y decisión para llevar a cabo las profundas transformaciones que la gente reclama en las calles.

Lectores de noticias, conductores de programas políticos y animadores de matinales -junto a panelistas “invitados”- coincidieron sospechosamente siempre en los ataques, los emplazamientos, los desafíos que un periodista no tiene por qué emprender contra un entrevistado. La ética y la imparcialidad quedaron en suspenso en esos casos.

El tono de las “entrevistas” siempre fue desde una supuesta superioridad -como si los comunicadores lo supieran todo- con un irrespeto que nunca se permitieron con ningún otro de los postulantes a la presidencia. El encono, la parcialidad y hasta el desprecio no pudo ocultarse nunca.

Mónica Pérez, Matías del Río, Constanza Santa María, Monserrat Álvarez, Mónica Rincón, así como Gonzalo Miller, Raphael Bergoing, Francisco Covarrubias e Isabel Plá se hicieron eco de calumnias, injurias y campañas odiosas de los medios contra el candidato, sólo por su militancia comunista.

Hasta la Cámara de Diputados llegó increíblemente una “denuncia” para “investigar” un anuario escolar del curso de Jadue, donde sus compañeros los caracterizaban en broma, como se hace normalmente en esas prácticas para el recuerdo de camaradas de estudios.

En uno de los debates televisados, una periodista insistió que en el programa del candidato se incluía la creación de un ministerio de comunicaciones, ante el temor de los propietarios de medios por la propuesta de incorporar el Derecho a la Comunicación y un sistema de medios pluralista y fiscalizable por la comunidad entre los postulados de Jadue, quien se mostró abierto a la discusión al respecto. La denuncia contra el binominalismo del CNTV ni siquiera fue cuestionada por los “celosos” profesionales del ramo.

Así también se recurrió a propietarios de pymes para tratar de demostrar que Jadue atacaría a artesanos, pequeños comerciantes y emprendedores, cuando el tema real era el apoyo irrestricto desde el Gobierno a ellos mismos para impedir abusos y permitir el pago -al menos- del salario mínimo a todos los trabajadores.

Además, se intentó revelar una propuesta que permitiría la despenalización de la marihuana, hasta llegar a la legalización de la cocaína y la pasta base, cuestión que fue desmentida inmediatamente por Jadue.

Los canales de televisión se engolosinaron con estas materias insistiendo hasta el cansancio para que el candidato se pronunciara -también en los casos de situaciones en el exterior- como en Cuba, Venezuela y hasta Corea del Norte. Nunca se cuestionó a ningún otro candidato presidencial por defender “democracias” donde se perpetran masacres de dirigentes sociales como en Colombia; las matanzas en la franja de Gaza por Israel; el caso de niños aborígenes en Canadá asesinados en masa y otros terribles casos. La defensa de los pueblos por su derecho a la libre determinación y la no intervención en los asuntos internos fueron equiparados por algunos “rostros” de la televisión como “amenazas” a los derechos humanos denunciadas por Jadue, no sólo durante la dictadura en Chile, sino también desde el estallido social y hasta nuestros días.

Está claro que no fueron los canales de televisión los que contribuyeron a la derrota de Daniel Jadue y muy pocos de los analistas y “politólogos” destacaron que el candidato logró más de 700 mil votos y resultó segundo en las preferencias, después de su colega de fórmula Gabriel Boric y antes del ganador del pacto Chile Vamos, Sebastián Sichel.

Hasta el más modesto notero instalado en el comando de la candidatura de Apruebo Dignidad tenía la instrucción precisa de cuestionar el comportamiento y la actitud de Jadue, poniendo en duda incluso si -tras el triunfo de Boris- iría a saludarlo, cuestión que naturalmente fue lo primero que hizo ante las cámara de todos los canales.

La animadversión, la mala onda siguió después en los espacios de análisis políticos de esa misma noche de las primarias donde insignes cientistas políticos insistieron en cuestionar el impecable desempeño unitario y democrático de Daniel Jadue hacia su contendor para reconocer el triunfo y ponerse a disposición de Boric en la difícil campaña que se inicia hacia las primera vuelta de las elecciones presidenciales del 21 de noviembre próximo. Está claro quién es el enemigo principal.

 

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