HABLEMOS DE LA TELE. Canales fuera de foco

¿Será tan interesante como devastador que no haya Festival de Viña este año?, ¿que La Red se negara a transmitir la parada militar?, ¿que la Teletón no será transmitida con la parafernalia habitual por la pandemia? La Municipalidad de la ciudad-jardín tiene más urgentes y graves preocupaciones, el Ejército igualmente deben responder ante la justicia por sus irregularidades y el instituto de rehabilitación infantil debe incluirse en la reforma integral de la salud en el país y dejar de ser una iniciativa privada, por muy loable y eficaz que sea.

José Luis Córdova. Periodista. Santiago. 23/09/2021. Si bien prácticamente nadie podría defender o eximir de responsabilidades a personajes como Rodrigo Rojas Vade, Franco Parisi, Juan Miguel Fuente-Alba o Rafael Garay, la verdad es que gracias a su exagerada exposición mediática este tipo de personaje al parecer eleva convenientemente el rating de nuestro alicaídos canales de televisión y coloca a estos “rostros” en el interés público.

Es posible que sólo sea el morbo, el sensacionalismo e intereses creados, pero los cierto es que el caso de las mentiras del ex convencional constituyente sobre su estado de salud; las acusaciones de “papá corazón” y otras contra el candidato presidencial del llamado “partido de la gente”; el fraude al fisco del ex comandante en jefe del Ejército y la estafa piramidal del ex rostro televisivo cobran fuerza en la opinión pública gracias a su sobreexposición en los medios.

Dentro de pocas semanas comenzará la franja televisiva para las elecciones presidenciales, parlamentarias y de Cores, pero el foco de interés de estos medios está centrado en personajillos y no en ideas, programas ni menos política, en el mejor sentido de la palabra.

Así las cosa era previsible que el debate presidencial -circunscrito a la transmisión por la alianza de canales CNN-Chilevisión- del miércoles 22 de septiembre pasado- no constituyera el hito político que merecería si se sumara el sistema integral de Anatel a su difusión nacional. A ello hay que sumar las ausencias -justificadas o no- de Parisi y también de Marco Enríquez-Ominami.

No puede negarse que la TV ha hecho un escaso aporte a la formación ciudadana, en dar a conocer las perspectivas de un hecho tan importante como el proceso constituyente en marcha y mucho menos para intentar recuperar el prestigio del parlamento, el gobierno ni el mismísimo poder judicial. La derecha insiste sistemáticamente que no existe el estado de derecho en La Araucanía, pero la verdad es que la desconfianza en las instituciones del Estado atraviesa transversalmente toda nuestra sociedad.

Claro, la televisión no está llamada a enfrentar este problema, que tiene sus orígenes en el abuso, la corrupción, la elite gobernante y los grupos económicos que ahogan económica y culturalmente al país, pero un medio tan trascendente, que tenemos durante todo el día en casa, debería -al menos- incentivar buenas prácticas, ejercer el derecho a la comunicación que tiene cada ciudadano y un sistema de medios abierto, inclusivo, no sexista ni menos excluyente, xenófobo o racista como se muestran a menudo contenidos, publicidad y opiniones de quienes manejan los canales.

Pero que entre los resultados del debate entre los candidatos presidenciales se haya centrado en el uso de Wikipedia por parte de la candidata de la ex Concertación y que nadie haya advertido las amenazas de Kast de mayor represión a las manifestaciones sociales. Asimismo, el postulante derechista reflotó las acusaciones contra Provoste que le costaran el cargo de ministra de Educación de Bachelet. Por otra parte, no hay que desdeñar la estrategia de Parisi, quien -al parecer- se propone hacer campaña casi exclusivamente por las redes sociales, al más puro estilo de Donald Trump y Jair Bolsonaro, de triste recordación.

El debate televisivo tuvo un formato diferente a los anteriores y permitió mayor dinamismo y flexibilidad para escuchar a los presidenciables e, incluso, interactuar entre ellos en un sistema que cronometraba cada tiempo de intervención para preguntas cruzadas que resultó bastante positivo.

¿Será tan interesante como devastador que no haya Festival de Viña este año?, ¿que La Red se negara a transmitir la parada militar?, ¿que la Teletón no será transmitida con la parafernalia habitual por la pandemia? La Municipalidad de la ciudad-jardín tiene más urgentes y graves preocupaciones, el Ejército igualmente deben responder ante la justicia por sus irregularidades y el instituto de rehabilitación infantil debe incluirse en la reforma integral de la salud en el país y dejar de ser una iniciativa privada, por muy loable y eficaz que sea.

Son temas que los televidentes conversan en sus casas pero, en un país realmente democrático -como en el que nos preciamos- deberían ser materia de debate imparcial y vinculante. ¿Qué televisión queremos ver? Un medio entretenido hasta la farsa, anodino hasta la indiferencia, manejado por intereses comerciales o un genuino instrumento de formación e información ciudadana?

 

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