«El empresariado juega un papel vergonzoso en medio de esta pandemia»

Nolberto Díaz, secretario general de la CUT, en entrevista con ElSiglo.cl, enfatizó que “el gran empresariado es uno de los grandes responsables de la crisis que tenemos” en el país. Planteó que “las declaraciones del señor Ariztía como del señor Errázuriz y el señor Sutil, son claramente un insulto a los trabajadores chilenos”. Emplazó a que “si el afán es avanzar en derechos sociales se avance ahora, pero ahora ya”. El dirigente apuntó a que “es urgente fijar el salario mínimo líquido en 500 mil pesos” y se mostró a favor del impuesto a los súper ricos. Sostuvo que en el cuadro de pandemia y crisis social, “vemos un gobierno a la deriva. Un gobierno que no gobierna”.

Macarena Vergara Moraga. Periodista. Santiago. 01/05/2021.   Con la participación de más de 35 mil trabajadores, este viernes 30 de abril se vivió una intensa jornada de Huelga General Sanitaria, convocada por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), bajo el lema “Pan, trabajo, salud y dignidad”, en el marco de la conmemoración de un nuevo 1º de Mayo, para protestar por la mala gestión del gobierno durante la pandemia. Según destaca el secretario general de la CUT, Nolberto Díaz, pese a la negativa de las autoridades de escuchar sus propuestas, van a seguir perseverando, “respecto de la necesidad de establecer beneficios de carácter universal, y no estas políticas que al final de tanto focalizar terminan teniendo muy poca cobertura”.

Nolberto Díaz se dio un tiempo para abordar los desafíos de la multigremial en medio de la crisis sanitaria, económica y de empleabilidad de proporciones que golpea a Chile. En ese contexto, el dirigente emplazó al gobierno a avanzar en la negociación del salario mínimo y aceptar la propuesta de la CUT de fijarlo en 500 mil pesos líquidos. Asimismo, dijo que “hay que buscar financiamiento no sólo en el endeudamiento, sino también mediante un impuesto a los súper ricos”.

Junto con acusar al gran empresariado de jugar un papel vergonzoso en tiempos de crisis, él apunta a la necesidad de que un porcentaje de su patrimonio sea destinado a financiar medidas económicas, tratándose del sector que “ha pagado durante generaciones bajos sueldos, impidiendo la sindicalización y la redistribución de la riqueza mediante los impuestos y el pago de las gratificaciones”.

¿Cómo observa la CUT el duro revés sufrido por el Presidente de la República, Sebastián Piñera, tras el rechazo del Tribunal Constitucional (TC) a su requerimiento contra el proyecto de tercer retiro de fondos de pensiones, desde el punto de vista de sus implicancias en el plano político?

Vemos un gobierno a la deriva, eso es lo primero que vemos. Un gobierno que no gobierna, que no es capaz de alinear a su propia gente. El fracaso de un gobierno que le ofreció al país tiempos mejores y lo que vino a dejar luego de cuatro años son los peores años de la historia de Chile desde 1990. Las implicancias de la derrota del gobierno yo creo que son todavía indeterminadas pero claramente existe. Este es un gobierno que no tiene legitimidad, no tiene credibilidad, no tiene respaldo ciudadano. Se habla del gran empresariado, se habla de Cristián Larroulet, de un gran acuerdo nacional para permitir que Piñera pueda terminar estos 10 meses que quedan. Es evidente que el gobierno está dañado y está a punto de hundirse. La verdad es que nosotros no sabemos qué va a pasar, pero sí creo que el tercer retiro y el futuro cuarto y quinto, están sepultando definitivamente el modelo de pensiones de los chilenos.

Si bien el requerimiento presentado por el mandatario para frenar la propuesta emanada del Congreso, reforzó el llamado a Huelga General Sanitaria, ¿cuáles son las claves para entender cómo se llega a este punto?

Llegamos a este punto por la incapacidad de un gobierno de entregar soluciones reales a la gente en medio de una pandemia de alcance global que está golpeando particularmente fuerte en nuestro continente. Y lo más grave es que el manejo de la pandemia, las soluciones a las crisis económicas, han estado en manos de gente sin conocimiento, de la manera como vive la gente común y corriente, sin calle, de dos o tres universidades, de 5 o 6 colegios de Santiago, poco diversos, y eso lo que trae consigo es una falta de conocimiento respecto a la manera de cómo vive la gente. Lo anterior está sumado a un estallido social en octubre de 2019, cuyas causas aún no han sido abordadas de manera alguna por la clase política, menos por el gobierno y por lo tanto están sin solución. Esto terminó generando la situación en la cual hoy día nos encontramos y que obligó y lleva a la CUT, obviamente, y lleva a la gente a protestar.

Hay dos hechos protagonizados por el mundo empresarial que generaron polémica en los últimos dos meses. El primero, fue la publicación del ranking de la Revista Forbes, donde se constata que los millonarios chilenos aumentaron su fortuna en un 74 por ciento, pese a la pandemia. Y el segundo, son las declaraciones de dos dirigentes empresariales, Antonio Errázuriz y Ricardo Ariztía, quienes señalaron que la entrega de ayudas sociales redujo considerablemente la disponibilidad de los trabajadores en rubros como la construcción y la agricultura. ¿Cuál es el emplazamiento que realizan a ese sector a partir de la Huelga General Sanitaria?

Lo primero es señalar que el gran empresariado es uno de los grandes responsables de la crisis que tenemos. Primero que todo se compró la política, financiando ilegalmente a candidatos a senador y diputados en ejercicio como quedó demostrado hace unos días con la sentencia del ex senador de la UDI (Unión Demócrata Independiente), Jaime Orpis. Han pagado durante generaciones bajos sueldos, impidiendo la sindicalización y también la redistribución de la riqueza mediante los impuestos y el pago de las gratificaciones. El gran empresariado tiene una deuda gigante con sus propios trabajadores y con los trabajadores en general en Chile que mediante sus propios fondos de pensiones en la AFP han sostenido y hecho crecer sus empresas. Nosotros los emplazamos a ellos y al gobierno suyo, al gobierno de los empresarios. Que si el afán es avanzar en derechos sociales se avance ahora, pero ahora ya, en negociación del salario mínimo, y se acepte la propuesta de la CUT de fijarlo en 500 mil pesos líquidos.

Los empresarios en esta crisis han pretendido con sus supuestas donaciones de ventiladores mecánicos, comprarse un peaje para hablar en política y decir lo que quieran. Las declaraciones del señor Ariztía como del señor Errázuriz y el señor Sutil, son claramente un insulto a los trabajadores chilenos. Son además amenazas que pretenden instalar en Chile el miedo para que nadie se atreva a reclamar o a levantar la voz contra quienes han tenido todo el poder, no sólo el poder económico, sino también el poder político, porque financiaron ilegalmente la política y a través de ello pudieron prolongar la herencia de la dictadura y pudieron controlar las instituciones que estaban llamadas a cambiar nuestro país, representando la soberanía popular. Lo que han hecho los empresarios es echarle bencina al fuego, y han insultado a los mismos trabajadores que les limpian sus jardines, que les cuidan sus casas, que les cuidan a sus hijos, por no decir que se los educan. Yo creo que el empresariado ha jugado un papel vergonzoso en medio de esta pandemia.

El empeoramiento de la crisis de empleabilidad ha suscitado la cohesión del mundo sindical, expresada por ejemplo, en el paro de los trabajadores portuarios agrupados en la Unión Portuaria de Chile, a la que se sumó el Consejo Internacional de Estibadores, y también la Federación de Trabajadores del Cobre. ¿Cuál es el propósito de fondo y colectivo que buscan con estas paralizaciones?

Nosotros como CUT aspiramos siempre, obvio, a la máxima unidad de la clase trabajadora chilena, la CUT es la central sindical más importante del país y debe cumplir su rol en intentar aunar esfuerzos de todos los actores sociales. La Federación de Trabajadores del Cobre volvió a la CUT formalmente y tienen nuevo liderazgo, el de Patricio Elgueta, dirigente de base de la División Salvador, histórico presidente que está haciendo un trabajo notable en volver a acercar a los mineros de Codelco al resto de las organizaciones sociales y darle un nuevo impulso a esa tan importante organización sindical.

¿Cuáles son las propuestas que hace la CUT para que la reactivación económica vaya de la mano con el mejoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores?

Cuando comenzó la pandemia le presentamos al Ejecutivo una serie de propuestas desde la CUT para enfrentar la pandemia. Una de esas propuestas era precisamente lo que se está hablando ahora, la renta básica universal. Lo propusimos hace un año, incluso con propuestas formales y estudiadas generadas por nuestro centro de estudios, por la Fundación Fiel, pero no fuimos escuchados. Hemos seguido de alguna manera perseverando con el Parlamento, con las organizaciones sociales respecto de la necesidad de establecer beneficios de carácter universal y no estas ayudas focalizadas heredadas de la época de la Dictadura como políticas que al final de tanto focalizar terminan teniendo muy poca cobertura.

La CUT dijo con absoluta claridad desde su primera propuesta hecha en marzo de 2020, y cuando se estaba iniciando esta tragedia y esta pandemia, como plan de emergencia, hasta los días de hoy, que es urgente una renta universal para el 80% de la población no inferior a 500 mil pesos liquido. Que es urgente fijar el salario mínimo líquido de cualquier trabajador chileno en 500 mil pesos, y que se hace necesario que el Estado tenga un control sobre el precio de los alimentos, del combustible, de los enceres más básicos y necesarios mientras dure la pandemia. Y sin lugar a dudas hay que buscar financiamiento no sólo en el endeudamiento, no sólo en los ahorros, sino también mediante un impuesto a los súper ricos para pasar esta pandemia. Es la hora de que se usen los ahorros que Chile tiene, se use su capacidad de endeudamiento, pero también los más ricos devuelvan una parte importante de lo que han recibido de este país, una riqueza que muchas veces se ha construido amasada sobre pagar sueldos miserables y sobre la ausencia de derechos laborales.

Desde una perspectiva más estructural, ¿qué postura fija la CUT respecto al vínculo entre el enfoque de política pública que ha primado durante la pandemia y el debate sobre un nuevo modelo de desarrollo?

Como CUT siempre hemos propugnado un cambio a este modelo neoliberal instalado por la dictadura cívico-militar y sus camisas de fuerza legalizadas por la Constitución del 80 que hoy hace agua por todos lados y que produce la crisis política en la cual nos encontramos. Para llevar adelante finalmente otro tipo de políticas públicas en Chile necesitamos una nueva Constitución, nacida en democracia, con la legitimidad de origen, fruto del debate democrático, que le reconozca un rol distinto al Estado, y que le permitan por tanto llevar adelante políticas públicas que innoven respecto a lo que se está haciendo en la materia. Las políticas públicas llevadas a cabo durante la pandemia dan cuenta de la grave crisis del modelo económico chileno, que no ha sido capaz de otorgar una protección eficaz a los ciudadanos en la peor crisis sanitaria y social del último siglo. Creo que la Convención Constitucional es el espacio preciso para discutir un nuevo trato entre los chileno y el Estado de Chile, entre nuestros pueblos originarios, las organizaciones sociales, los sindicatos, clubes deportivos y de adulto mayor, y en general, la ciudadanía organizada, para que juntos podamos construir enserio el país que soñamos para nuestros hijos y para nuestros nietos.

 

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