De la nacionalización del cobre a sustentabilidad del desarrollo

El análisis de Orlando Caputo, Lucía Sepúlveda y Cristian Cuevas, en Conversatorio  “50 Años de la Unidad Popular” organizado por Unidad Social de La Reina. Una síntesis de sus exposiciones apuntó a que se requiere recuperar los recursos naturales o bienes comunes, integrándolos  dentro  de una economía social y solidaría, que incluya la gestión comunitaria y que rompa con  paradigmas heredados del modelo neoliberal.

 Santiago. 09/07/2021. El efecto de la nacionalización del cobre, el rol de los recursos naturales, la propiedad sobre ellos, su privatización o uso público, fueron materias abordadas por tres expertos en el tema, en el Conversatorio “50 Años de la Unidad Popular” organizado por Unidad Social de la Reina, donde se abordaron otras materias y que dio origen a un texto que hoy se distribuye por redes sociales.

En la actividad participaron Lucía Sepúlveda, periodista. medioambientalista y luchadora social. Impulsora de “Chile sin TPP11” e integrante del Movimiento por el Agua y los Territorios (MAP). Orlando Caputo, economista, académico, ex gerente general de Codelco. Investigador del Centro de Estudios sobre Transnacionalización, Economía y Sociedad (CETES). Cristian Cuevas, sindicalista, fundador y presidente de la Confederación Nacional del Cobre (CTC).

¿Cuánta vigencia tiene el proyecto de la UP, particularmente en relación a la propiedad de los recursos naturales, como el cobre? ¿Cómo se relaciona con la nueva constitución?

LS: La emoción de los que vivimos la época del compañero Salvador Allende, está plenamente vigente; como una experiencia de nuestro pueblo y que los logros del gobierno, fueron sentidos como tales.  La UP venía de todo un tiempo; de movilizaciones, de organización popular de distintos sectores sociales, que confluyen el 4 de septiembre y luego en la Nacionalización del Cobre. Pero corresponden al contexto global que vivíamos, con los referentes de socialismo que había. Hoy estamos insertos en una lógica distinta, por ejemplo, yo no hablo de los recursos naturales, hablo de los bienes comunes, hablo de mi relación con la tierra y no de la explotación de la tierra. Estamos en transición a un nuevo paradigma, que requiere nuevas visiones, pero con la experiencia memorable del pueblo, de participar del proceso de transformación de Chile, en ese periodo.

CC: La Unidad Popular como proyecto de transformación, sigue vigente; porque continúan las desigualdades sociales y el despojo de nuestros bienes comunes. Pero los imaginarios que se hicieron en esa época, ahora se dibujan desde otro lugar, el capitalismo ha hecho sus estragos y no contamos con ese motor que éramos los trabajadores. Hoy la Unidad Popular permite pensar en la historicidad de un proyecto colectivo y en cómo construimos un proyecto para este siglo XXI, en las peleas y en las revueltas que estamos dando.

OC: Chile planteó un modelo que desde la perspectiva global era de profunda transformación y por eso fue atacado por Estados Unidos y  las fuerzas internas. Mucho de lo planteado en el programa de Allende, está vigente pero transformado a las condiciones actuales. La nacionalización del cobre fue fruto de un interés comenzado décadas antes, de una organización, que cual bola de nieve creció y generó grandes movilizaciones que llevó a los grandes procesos de transformación. Hoy es fundamental recuperar la soberanía nacional, los recursos naturales o bienes comunes. Hoy Chile puede hacer muchas cosas si hay una gran organización y más adelante puede ser paralizado, si hay  una huelga general de los trabajadores del cobre y de los portuarios.

¿Cuán complejo fue desde el punto de vista político y económico, el proceso de Nacionalización Del Cobre?

OC: Fue un proceso nacional que concitó las movilizaciones de todos. Y fue acordada por el congreso pleno. Apenas Allende asumió su mandato, tomó la decisión de nombrar representantes en los directorios de Codelco.  Se dudaba si Chile iba a ser capaz de administrar esa gran riqueza y con evidencia estadística, se puede observar que Chile fue capaz de administrar bien la industria del cobre; con dirigentes, técnicos e ingenieros, preparados en el país y con la participación de los trabajadores. También se logró disminuir el daño provocado por el boicot norteamericano.

¿Qué opinión tiene del despojo y privatización de los recursos naturales, que se realizó durante la dictadura y se consolidó en democracia?

LS  La constitución del 80, las leyes de concesiones y el código minero del año 81, tuvo como resultado que en el año 2013, un 41% de la superficie de Chile estuviera concesionada para fines de exploración o explotación minera y estas concesiones se entienden ahora como propiedad privada. Ha significado la destrucción y contaminación de las fuentes de agua, el polvo y el ruido que afecta a las comunidades cercanas y los relaves que son un peligro permanente para los territorios. A eso habría que agregar que la demanda eléctrica está impulsada fundamentalmente por las mineras, para seguir produciendo y expandiéndose.

El fin brutal de la reforma agraria, significó regalarle esos terrenos a las forestales y a la agroindustria. Con tremendos daños a la biodiversidad, saqueo del agua y sequía. Las plantaciones de pino y eucaliptus acaparan el agua y dejan a las comunidades indígenas acorraladas e imposibilitadas de desarrollar agricultura familiar campesina o agricultura indígena. La agroindustria ha reemplazado los cultivos tradicionales, con la pérdida de la capacidad de auto abastecernos provocando dependencia alimentaria. Se modernizó el país a costa de la salud del pueblo y de la salud del ambiente, de la destrucción de los territorios y muchas veces, la descomposición de las comunidades.

¿Comparte la afirmación que dice que las y los trabajadores son el motor de los cambios y fundamentales para terminar con la constitución de Pinochet?

CC: Hoy no tenemos un movimiento sindical y popular enraizado en el pueblo. No existe un movimiento sindical, sí hay un activo sindical que lucha.  Pero parte del activo sindical y sus principales organizaciones han sido colonizados por el modelo. Además hay falta de unidad, pensando en la unidad como una construcción permanente que se realiza con las comunidades, con los colectivos. Tengo la convicción que el proceso destituyente de este modelo, va a depender de que los trabajadores recuperemos la fuerza y en conjunto con otros movimientos, caminemos juntos para este proyecto de transformación.

Con miras al proceso constituyente, ¿qué aspectos de un modelo de desarrollo realmente sustentable, no podrían quedar fuera de la nueva constitución?

OC: Los recursos están principalmente en los trabajadores, en la organización social, el trabajo, la tierra y los recursos naturales. Se necesita construir una constitución que sea para un país organizado sobre la base de la solidaridad y de la asociación, que sea muy participativa. Una sociedad post capitalista basada en la socialización de todo, participación, posibilidad de remoción de los cargos,  con una economía social.

LS: Cuestionar y eliminar el principio de la subsidiaridad y denunciar los tratados de libre comercio. Incorporar la discusión de los Derechos de la Naturaleza; que el agua tiene derechos, los bosques tienen derechos, todos los ecosistemas tendrían que ser reconocidos como sujetos de derechos. Apoyar los procesos de convertir la agricultura convencional imperante, en agricultura con medios de producción agroecológicos. Que exista un reconocimiento  del derecho de los pueblos a la soberanía alimentaria y a la práctica libre del Trafkintu,  que es el intercambio de semillas. La desprivatización del agua y que sea gestionada comunitariamente. Descentralización real del país, autonomía regional, desarrollo de economías territoriales con gestión comunitaria.

CC: Los temas principales tienen que ver con la recuperación de los bienes comunes para el ejercicio de nuestra soberanía y con garantizar derechos sociales. En el caso de los trabajadores, lograr que la negociación por rama esté en el marco institucional, necesitamos una constitución que garantice el derecho al trabajo y al buen vivir.

Algunas ideas con las que quieran cerrar su participación en este conversatorio

LS: Quiero compartir una mirada feminista,  como proceso de articulación de compañeras de diversos sectores que permite instalar una ética del cuidado. También decir que si Piñera lo propone, no podemos permitir que esta falsa oposición en el congreso, apruebe el TPP11.

CC: Tenemos grandes desafíos para este tiempo. Hoy día la responsabilidad para las nuevas generaciones es asumir la tarea de organizar a la mayoría, a los no organizados.

OC: Este modelo es capitalismo neoliberal y es el de peor especie que se ha desarrollado en la humanidad y acá en Chile se ha ejercido por más tiempo y mayor profundidad.

Radomiro Tomic dijo: “Quien controla el cobre, controla el país”. Esto ha sucedido con la desnacionalización del cobre, que hoy está en un 70% en manos de las empresas extranjeras y ellas controlan el país, y no han aportado nada a Chile. Hoy se plantea que viene una nueva era del cobre y puede estar vinculada con nuevas formas de producción energética y con una nueva relación con los derechos de la naturaleza.

Síntesis

Los tres panelista coinciden en que la Unidad Popular y la Nacionalización del Cobre fueron parte de un mismo proyecto colectivo que se fue construyendo a lo largo de los años, a través de las luchas y el crecimiento de la consciencia  popular, que se expresó en la organización, la movilización y la unidad del pueblo, en pos de la disputa del poder para las mayorías. Donde los conceptos de pueblo y trabajador se fundieron con sus organizaciones sindicales, sociales y políticas, y en conjunto construyeron un programa que incluía como uno de sus ejes principales la recuperación de sus recursos naturales, y que eligieron a Salvador Allende para llevar a cabo ese programa. Que fue un proyecto transformador y original, que se dio en un marco mundial de disputa del poder al capitalismo, con diversas formas de socialismo que habían triunfado a través de la lucha armada. Y que además, fue un proyecto soberano que definió y defendió su propio camino al socialismo. Todo este proceso cruzado y cohesionado con una subjetividad individual y colectiva de sentir que la posibilidad de una sociedad mejor estaba en sus propias manos y en el compromiso que cada uno le imprimiera.

También coinciden en que el alzamiento popular en desarrollo, que se inició el 18 de octubre del 2019, remeció los cimientos del actual modelo capitalista neoliberal obligando a su institucionalidad a iniciar un proceso constituyente. Y que la nueva Constitución debe garantizar un nuevo modelo de desarrollo basado en los derechos humanos y que incorpore, al menos en la discusión, los derechos de la naturaleza. Que para esto se requiere recuperar los recursos naturales o bienes comunes, integrándolos  dentro  de una economía social y solidaría, que incluya la gestión comunitaria y que rompa con  paradigmas heredados del modelo neoliberal. También coinciden, en que esto sólo es posible en una sociedad que asegure la participación y devuelva el poder a las mayorías.

Quedó pendiente profundizar la discusión de dos temas que hace 50 años generaban certezas, estos son, el rol de las y los trabajadores en los procesos de cambios estructurales y el lugar que ocupa actualmente la minería y específicamente el cobre, en la economía del país.

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