Convención: Tener plebiscitos dirimentes “es viable”

En entrevista con ElSiglo.cl, el convencional comunista por el Distrito 13, Marcos Barraza Gómez, sostuvo la necesidad de suprimir el quórum de los dos tercios y planteó que los plebiscitos dirimentes son una alternativa para incrementar la soberanía del pueblo. A su vez, indicó que pueden generarse tercios dinámicos que se articulen para bloquear ciertas temáticas. El ex ministro de Desarrollo Social valoró que la Convención Constitucional haya realizado una declaración en la cual se reconoce en las y los prisioneros políticos a quienes viabilizaron con su lucha la generación de una nueva constitución y por eso, es de justicia abogar por su liberación.

Sergio Vargas Zamorano. Periodista. 23/08/2021. ¿Cuál es la evaluación del trabajo realizado por la Convención Constitucional en este período?

En términos generales pese a las obstrucciones del Gobierno a una gestión previa de la instalación de la Convención Constitucional que ha sido obstructiva, negligente a propósito de no dejar las condiciones de infraestructura adecuadas, de conectividad, la Convención ha avanzado con velocidad en la construcción de los reglamentos que son las normas básicas de funcionamiento antes de la discusión de las normas constitucionales y, en ese sentido, en un mes y medio hay resultados positivos en lo político, especialmente porque yo valoro mucho la declaración por la liberación de las prisioneras y los prisioneros políticos que emitió la Convención hacia los poderes del Estado. Creo que ha sido muy significativo, pues esa declaración tiene un impacto y connota una voluntad mayoritaria de la Convención de reconocer en las y los prisioneros políticos a quienes viabilizaron con su lucha la generación de una nueva constitución y por eso es de justicia abogar por su liberación.

Pero creo también que la Convención Constitucional en el propósito mismo de redactar una nueva Constitución, la generación de las ocho comisiones, (Reglamento, Ética, Presupuesto y Administración, Derechos Humanos, Participación Popular y Equidad Territorial, Descentralización, Comunicaciones y Consulta indígena) han tenido un trabajo sistemático, permanente en el tiempo, en las cuales se están votando los respectivos reglamentos y bajo esa perspectiva se proyecta que a fines de septiembre o inicios de octubre ya se pueda iniciar la discusión de las normas constitucionales, entonces en poco tiempo hemos tenido un trabajo intenso que tiene resultados.

La Comisión de Ética estableció sanciones para los convencionales que promuevan el negacionismo de las violaciones a los derechos humanos, ¿considera viable que esto pueda plasmarse también en la futura Constitución?

Creo que es muy relevante, partiendo de la premisa que en Chile no hay un concepto de lo que es negacionismo, no hay una legislación sobre negacionismo y que se han presentado proyectos de ley, pero que no han prosperado. Por ello, el que la Comisión de Ética de la Convención lo haya hecho es muy buen punto de partida, porque permitiría que al interior de la Convención si es aprobado en el pleno, exista un estándar de convivencia democrática ajustada a los derechos humanos. Hay que recordar que la definición que se aprobó, que ciertamente es mejorable y perfectible, establece un mínimo y ese mínimo es muy necesario pues se establece como negacionismo toda apología, glorificación, justificación y minimización de las violaciones a los derechos humanos ocurridas en Chile entre el 11 de septiembre de 1973 hasta el 11 de marzo de 1990, es decir, durante todo el período de la dictadura cívico militar. También sanciona la glorificación, la justificación, el menoscabo a las víctimas de violaciones a los derechos humanos y a sus respectivas familias desde el estallido social en adelante e incorpora a los pueblos originarios a propósito de las atrocidades que fueron víctimas.

Entonces, es una definición que incorpora una clara prohibición de hacer apología a las violaciones a los derechos humanos y ese es un paso importante pensando en las garantías de no repetición. Ahora, lo más relevante yo creo es que sienta un precedente para la discusión y así lo quiero ver yo sobre las normas constitucionales y cómo esto va ir permitiendo construir primero una definición constitucional y luego una legislación que sea consistente con los derechos humanos. Entonces es un paso muy relevante, muy importante que va a tener impacto en las próximas normas.

Con relación a los quórum, la discusión no ha permitido modificar los dos tercios. ¿Considera factible que se pueda modificar esa norma?

Nosotros como Partido Comunista no suscribimos el acuerdo del 15 de noviembre y no lo suscribimos entre otras razones porque una regla de dos tercios es una restricción para la soberanía, en el entendido que la Convención Constitucional es el poder originario mandatado por el pueblo. Si bien la derecha no obtuvo un tercio que le permita obstruir, está el riesgo que existan tercios dinámicos que se puedan articular en determinadas temáticas. Por lo mismo, nosotros desde el día uno hemos señalado que no nos acomoda la regla de los dos tercios y hemos planteado que hay que suprimirla, pero también hemos dicho que hay que explorar fórmulas que permitan un mecanismo de desbloqueo, y un mecanismo de desbloqueo es la generación de plebiscitos dirimentes que son perfectamente viables e incrementan la soberanía del pueblo.

¿En qué consisten estos plebiscitos?

Consisten en que aquella norma que no obtenga los dos tercios pueda ser plebiscitada cuando tenga entre tres quintos (60%) y dos tercios (66%). Por tanto, no quedaríamos en la ausencia de norma, sino que más bien el pueblo tendría que dirimir respecto de esa materia. Para ello, hemos presentado un proyecto que consiste en una mecánica que es bien democrática. Primero discutir la norma constitucional y votarla, en el caso de que no alcance los dos tercios se rediscute y nuevamente se vota y si en esa última votación no alcanza los dos tercios, pero si obtuvo una aprobación de un 60 y 66 por ciento, tomar todas estas normas que estén en esa condición y que el pleno de la Convención Constitucional por mayoría absoluta defina cuales de ellas tienen que ser plebiscitadas.

¿Pero esta propuesta es viable?, porque convencionales como Fernando Atria han indicado que no son posibles de realizar por falta de tiempo.

Es viable en los plazos. El problema de fondo es de voluntad política, no es un problema administrativo de plazos. La pregunta es si uno quiere que el pueblo tenga soberanía sobre estas materias o no quiere que el pueblo tenga soberanía y a mi entender es completamente viable. La mecánica propuesta, la temporalidad propuesta son viables, tienen fundamentos, pues sería un plebiscito anterior al de salida y en temporalidades es cuestión de ponernos de acuerdo. Yo creo que es una propuesta necesaria, porque lo que no puede ocurrir es que un criterio administrativo les reste soberanía a las decisiones.

En este sentido, ¿se podría hablar de fechas de entrega de una nueva Carta Fundamental?

Es difícil aventurarse a tener una fecha, porque está condicionado al debate y a los reglamentos respectivos que se definan para el funcionamiento. Lo más neurálgico es la participación popular, si se incorporan normas como el plebiscito dirimente, si se incorporan la iniciativa constitucional de voto popular por parte de las personas y las organizaciones sociales para que sean votados en la Convención Constitucional, si se establecen los cabildos con la intensidad y con el carácter deliberante que se quiere, evidentemente que hay que poner el foco en la deliberación del pueblo, eso es muy relevante y eso nos va a permitir con que temporalidad trabajar. Yo no quisiera aventurarme a si se tiene que establecer una prórroga o no, lo que yo creo es que hay que tener los reglamentos respectivos para tomar decisiones.

Algunos sectores le han atribuido un rol de mediador entre el Partido Comunista y el Frente Amplio. ¿Se considera un mediador entre ambas fuerzas políticas?

No creo que yo tenga ese rol. En la Convención Constitucional todas y todos los constituyentes comunistas mantenemos un diálogo con todas las fuerzas políticas incluido el Frente Amplio,  además somos parte de Apruebo Dignidad y es evidente que tenemos coincidencias con FA en materia programática y tenemos en muchos sentido visiones comunes con respecto al carácter del Estado a propósito de la discusión constitucional, pero también tenemos divergencias respecto de la estrategia y en eso hay que hacer un ejercicio permanente de diálogo y de trabajo y en eso hemos estado todos los y las Constituyentes.

 

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