Boric: “Tenemos que abrir un nuevo ciclo histórico en Chile”

En entrevista en Radio Nuevo Mundo, el candidato presidencial de Apruebo Dignidad apuntó que en el proceso que viene hay que “recuperar protagonismo popular” para las transformaciones y para eso durante la campaña “queremos desplegar un proceso programático, un proceso de participación que tenga mucha incidencia”. Planteó que existe “una línea clara que es la superación del neoliberalismo y en esa dirección nos vamos a mantener y tenemos que tener muy firme el timón, porque vamos a enfrentar tormentas de muchos lados”. Advirtió que “vamos a enfrentar la resistencia de la derecha que nunca hay que minimizarla”. El aspirante a La Moneda habló del relacionamiento con el Partido Comunista e hizo un llamado a la ciudadanía respecto al período de campaña que se viene estos meses.

Equipo “El Siglo”. Santiago. 27/08/2021. El candidato presidencial de Apruebo Dignidad, Gabriel Boric, sostuvo un diálogo con Julio Ugas y Patricio Palma, panelistas del programa “De domingo a domingo. Sin restricción” de Radio Nuevo Mundo. Pudo extenderse en argumentaciones de su propuesta y el camino que se abre con su postulación a La Moneda, respaldado por diversas fuerzas políticas y sociales. Planteó desafíos y amenazas que vienen por delante, ante lo cual insistió en la necesidad de la “unidad política” de su sector, y abordó temas como la participación popular, las labores de la Convención Constitucional, la economía, la situación en La Araucanía, y el relacionamiento con el Partido Comunista.

Hay una cuestión para este conglomerado que tú encabezas ahora, que ha tenido cierta importancia: el Partido Comunista se reunió y ratificó en un Pleno de su organización el apoyo absoluto a tu candidatura. Y eso marca un punto de inflexión muy importante para la campaña. 

Permítanme una pequeña anécdota antes de meternos en la política. Cuando yo era estudiante secundario y caminaba con un personal estéreo por las calles de Punta Arenas, sintonizaba siempre la radio que me gustaba, que si mal no recuerdo era la 102 y algo. 

La 104.7

La 104.7, y no sabía de quién era la radio, pero ponía la música que me gustaba en esa época. Después me enteré que era la radio del Partido Comunista. Y cuando me fui a estudiar a Santiago, una de las primeras cosas que hice fue ir a la sede del PC en Vicuña Mackenna para preguntar qué había que hacer para militar en el Partido Comunista. No me pescaron y al final terminé en el movimiento autonomista y en lo que fue la época de La SurDA. Pero tengo una relación desde chico con la Radio Nuevo Mundo, desde Punta Arenas. Así que muchas felicitaciones por la pega que hacen. Qué lindo que haya una radio a nivel nacional que esté transmitiendo estas ideas, la música y la cultura popular. Así que mis respetos.

Metiéndonos en la pregunta. Para mí primero es un honor tener la oportunidad de ser candidato presidencial. Lo era serlo de mi partido, después del Frente Amplio y ahora de Apruebo Dignidad y en particular del Partido Comunista con la tradición, la historia que tiene. Para mí es una tremenda responsabilidad. He estado todo este último mes aquilatando lo que significa esta responsabilidad. Además ser una candidatura de un proyecto político que aspira a transformar Chile. Que además por la correlación de fuerzas que ha ido variando en los últimos años en el país, tenemos la posibilidad real de avanzar hacia una superación del neoliberalismo y superar el Estado subsidiario que se implantó en Chile durante los ’80, y que se consolidó después en la transición y que, por lo tanto ese cambio de timón requiere de una unidad política de nuestra alianza que no es obvia ni es fácil. Y por lo tanto, el haber avanzado en las últimas semanas a tener una lista única, a incorporar a compañeros y compañeras del PC y de Chile Digno al equipo del comando, entre ellos a mi compañera Camila Vallejo, es para mí un tremendo honor, responsabilidad y una tremenda alegría también. Porque no nos olvidemos que tenemos que llevar adelante todo este proceso también con alegría, con cariño, porque el pueblo de Chile al que aspiramos a representar y del cual somos parte, necesita de alegría y no solamente de lucha, lucha con alegría. Me acuerdo de este lema de la Jota que era “Súmate a esta alegre rebeldía”.

Sí. Una consigna que pegó mucho con los jóvenes. Entramos al área chica de estas elecciones presidenciales. ¿Cómo piensas desplegarte en todo el país a partir de la nueva situación que se crea luego del 23 de agosto, que es la fecha final de inscripción de candidatos? ¿Cómo lo hacemos? ¿Qué papel tiene cada ciudadano o ciudadana chilena en cualquier lugar para apoyar esta candidatura que despierta tantas esperanzas?

Nosotros venimos desplegándonos ya hace un tiempo. Por ejemplo, el día viernes estuve en el puerto de Ventanas, una de las zonas de sacrificio de Chile, conversando con las comunidades que han sido afectadas, con mujeres en resistencia producto de la contaminación que se ha generado en toda la zona de Puchuncaví, Quintero, Ventanas. El día domingo pasado, o lunes, estuvimos en Punta de Choros, en la IV Región en el límite con la Tercera Región para también acompañar a los sindicatos de pescadores y a las Juntas de Vecinos que resisten al Proyecto Dominga que es de una tremenda irresponsabilidad. Estuvimos con el concejal del Partido Comunista de La Higuera y también con el compañero Daniel Núñez. Así que ya estamos desplegándonos. 

La pregunta que haces tiene un trasfondo importante. Hay dos maneras de participar en la campaña. Una es la militancia y los adherentes convencidos. Pero, además, debemos ser capaces de instalar una nueva relación con los movimientos sociales y organizaciones políticas, algunas de larga data, otras que han surgido al alero de la revuelta del 2019, y que terminemos con esta lógica transaccional que muchas veces se da en la política, de la cual la Concertación y la derecha la hicieron casi ley, de relacionarse con los gremios, los sindicatos y Juntas de Vecinos de una manera transaccional. Nosotros tenemos que invitarlos a ser parte de un proyecto político de largo plazo y que definamos en conjunto las prioridades. Porque vamos a tener un Gobierno difícil. Vamos a tener un gobierno que enfrentará mucha resistencia de los sectores más privilegiados que no quieran ceder privilegios. Vamos a enfrentar, por cierto, la resistencia de la derecha que nunca hay que minimizarla. Y por tanto la unidad política y social de los partidos con el pueblo de Chile, con las organizaciones del pueblo de Chile, es fundamental.

Queremos desplegar un proceso programático, un proceso de participación que tenga mucha incidencia en el proceso de campaña y que permita a la gente sentirse parte del proyecto, y no solamente delegarlo con un voto. Que la gente que se sienta convocada con lo que representa hoy día Apruebo Dignidad, pueda sentirse parte protagonista. Me acuerdo mucho de esa portada del 5 de septiembre de 1970 que dice “El Pueblo entra a La Moneda”. O sea, no era solamente la Unidad Popular, no era solamente Salvador Allende, era el pueblo. Y creo que tenemos que recuperar ese protagonismo popular porque las grandes transformaciones que queremos hacer no se van a hacer sólo desde la técnica o de las oficinas, tiene que ser con movilización y con organización.

Gabriel. Siempre el Partido Comunista y las fuerzas de izquierda han buscado tener programa. El programa es como el pilar central donde se afirma todo el mundo para poder enfocarse hacia el futuro en los proyectos políticos que se quieren construir. El programa que tú presentaste para las primarias y el que presentó Daniel Jadue a la primaria, se está buscando refundirlos. ¿Hay un trabajo en torno a eso? Y la pregunta es que hay mucha gente que tiene desconfianza respecto al cumplimiento de los programas. Estábamos recordando el programa del comienzo de los gobiernos de la Concertación, un programa profundísimo y que comenzó el primer día de Gobierno de Patricio Aylwin y se olvidó el programa. Nadie nunca más supo de ese programa. Y con política de “lo posible”, con política de consensos mediante, se acabó. ¿Cómo ves tú esta situación?

En primer lugar, se está trabajando en conjunto con equipos de la candidatura de Daniel y los nuestros, para tener un documento unificado. Ahí está Fernando Carmona, Javiera Petersen, que estaban en el equipo de Daniel, y hemos ido avanzando súper bien. Ha sido un diálogo muy virtuoso porque nuestros programas eran bastante complementarios. Donde hay diferencias es en algunas áreas menores, algunas discusiones técnicas y algunas discusiones de aspecto de progresividad más que de dirección. Por lo tanto, eso no creo que sea difícil de zanjar.

Respecto al cumplimiento de un programa, el programa es una hoja de ruta y yo siempre dije en la campaña en la primaria que estoy muy disponible a discutir las velocidades en función de las realidades a las que vamos a enfrentarnos, pero no la dirección. La dirección es la que entrega el programa y a su vez el programa es la consecuencia de años de lucha. O sea, esto no fue una cuestión que se nos ocurrió armar el día antes de la inscripción en el Servel. Es el conjunto de luchas que se han dado desde diferentes organizaciones sociales y desde el pueblo de Chile. La campaña No+Afp. Para qué decir el tema de la educación que tiene una larga tradición de los movimientos sociales. El movimiento de los pobladores, el derecho a la vivienda digna. Ese tipo de temas no son un invento y por tanto hay un compromiso existencial. En otros temas que en el último tiempo han estado fuera del debate central y muchas veces la política pequeña se toma las cuñas, pero por ejemplo, ayer me junté con familiares de detenidos desaparecidos y además familiares de Lenin Díaz y Horacio Zepeda de la primera y segunda dirección desaparecida del Partido Comunista en los caso Calle Conferencia I y II. Ahí tenemos un compromiso irrestricto que no se puede transar ni negociar: el compromiso con la verdad, la justicia, la reparación y la memoria.

Insisto, el programa es una hoja de ruta que marca una dirección, esa dirección no es negociable, lo que uno puede conversar en función a la realidad que te vas enfrentando  de factores endógenos y exógenos, con las velocidades que vamos avanzando, cuáles son las mejores rutas para llegar, pero el puerto está claro.

¿Y ese puerto lo podríamos definir como un puerto que se orienta a superar lo que ha sido el neoliberalismo en Chile?

Sin lugar a dudas. Nuestro programa es un programa de superación del neoliberalismo y la construcción de un Estado social que garantice derechos universales, y que haga carne la palabra dignidad. Con una perspectiva de género gracias al movimiento feminista. Con una perspectiva ecológica que se haga cargo de la crisis climática. Con una perspectiva descentralizadora para democratizar y desconcentrar el poder. Recuerdo el programa de un candidato de izquierda que decía que apenas llegara a La Moneda, a los 30 segundos habría cambiado la Constitución. No, no hay que pecar de voluntarismo, pero nuestro programa es de superación del neoliberalismo. Sin lugar a dudas.

¿Cuántos son los partidos que conforman Apruebo Dignidad?

Está Convergencia Social, Revolución Democrática, Comunes, el Partido Comunista, el Frente Regionalista Verde Social, y además hay varios movimientos donde está Unir, Fuerza Común, Somos, Acción Humanista. Hay algunos que estuvieron en Chile Digno y decidieron tomar otro camino; compañeros del Partido Igualdad, de Izquierda Popular.

¿Cómo crees tú que tiene que ser un Gobierno que dura cuatro años y que obviamente en cuatro años no logra instalar totalmente un programa, que tiene que pensar en una segunda oportunidad, en un segundo período, que este gobierno que tú vas a encabezar -que es la esperanza que todos tenemos- pueda tener la oportunidad de los otros cuatro años, para que el programa que dices que es la hoja de ruta con metas concretas. ¿Tú crees que eso va a ser posible con toda la oposición que derecha neoliberal se va a cruzar a lo que sea tu gobierno?

Es un desafío esencial del proyecto político. Nosotros tenemos que proyectar, abrir un nuevo ciclo histórico en Chile, y que tal como se habla de la época de los gobiernos radicales, hablemos de la época de Apruebo Dignidad. En donde seamos capaces de proyectar diferentes gobiernos de transformación que además tengan expresión, no solamente en La Moneda, pero también en el Parlamento, en los espacios de decisión local, en las organizaciones sociales, la revitalización del movimiento estudiantil, el fortalecimiento del mundo sindical. Una cosa que a mí me sorprende y que he reflexionado harto últimamente, es hace cuánto que no vemos movilizaciones a favor de alguna medida del Gobierno. En democracia, no tengo recuerdo de ninguna movilización de respaldo a un Gobierno. Porque en la transición se instaló una forma de hacer política que era una suerte de pretensión de nepotismo ilustrado: Todo para el pueblo, pero sin el pueblo, y si es que es todo para el pueblo. Creo que tenemos que cambiar esa lógica, a propósito de lo que hablaba de la lógica transaccional que ha habido durante mucho tiempo, y la mejor manera de proyectar un Gobierno de Apruebo Dignidad; primero tenemos que ganar la elección. Para que no haya decepciones, gobernar significa priorizar y priorizar es decir esto primero, esto segundo y esto después. Esas decisiones no las podemos tomar entre cuatro paredes, tienen que ser discusiones abiertas con el pueblo para que sepan que nuestro proyecto político es hacerlo, pero que las condiciones materiales no permiten , y sería un error pecar de voluntarismo y hacer todo de una, porque las cosas no funcionan así. No se pueden seguir haciendo reformas en contra, o baipaseando a quienes van a vivir los efectos de esa reforma. 

Ya comenzó una campaña que tiende a sensibilizar opinión pública respecto a algunas cuestiones que pueden ser incidentes en la realización del programa. Por ejemplo, vienen en El Mercurio opiniones de dos destacados economistas, que se pronuncian en contra de los programas de apoyo que ha tenido que realizar el Gobierno para superar efectos desastrosos de la pandemia. Dicen: ¿Hasta cuándo seguimos usando nuestras reservas? Ya es hora de terminar con los programas universales porque generan malas costumbres en los trabajadores, hay que volver a la focalización. Eso lo dicen Victorio Corbo y Rodrigo Valdés, que fue justamente ministro de Michelle Bachelet II, como tú lo recordarás. Frente a eso, que no tiene que ver con el programa si no con el estilo, ¿qué podemos responderles?

En los últimos días hemos tenido un intercambio con un ex ministro de la Concertación, con René Cortázar, en donde hubo un diálogo entre él y Nicolás Grau en El Mercurio, donde Cortázar afirma que nuestro programa es el incentivo perfecto para que no haya desarrollo en Chile. Yo estoy muy dispuesto a discutir sobre evidencia, estoy disponible para con evidencia y antecedentes tener discusiones no de fanático, sino en función del bien común. Pero veo que en estos pretendidos economistas moderados hay un fanatismo por no cambiar nada, que es bien preocupante. Que se disfraza de técnica, pero al final terminan siendo opositores a cualquier cambio o transformación sustantiva que implique una transformación en el actual modelo de desarrollo en Chile. Discutamos, debatamos, pero nosotros tenemos una línea clara que es la superación del neoliberalismo y en esa dirección nos vamos a mantener y tenemos que tener muy firme el timón, porque vamos a enfrentar tormentas de muchos lados. Y ojalá no tengamos motines dentro del mismo barco, pero no me cabe duda de que van a haber muchas dificultades. Como con esos economistas que cada vez que se intenta hacer una reforma que beneficie sustantivamente al pueblo, aseguran que se vienen las siete plagas y se va a acabar el mundo, la verdad es como el cuento de Pedrito y el Lobo. Lo hicieron en la reforma tributaria de Aylwin del ’91, lo hicieron en las reformas constitucionales del 2005, para qué decir después de octubre 2019, lo hicieron en el programa de la Nueva Mayoría con la tímida reforma tributaria que se proponía en ese momento. Rodrigo Valdés fue más bien un opositor de Bachelet dentro del Gobierno. Pero insisto. Estoy dispuesto a debatir con quienes piensan diferente, pero los invito a salir de las trincheras en que se han instalado cómodamente durante los últimos años. Y que tengamos un debate en función del bien común y no desde el miedo, que es lo que pareciera movilizar muchas veces a ese sector.

Hay un tema sumamente importante que ha estado en todas partes, e incluso en las plataformas que está instalando Apruebo Dignidad, que es la situación de La Araucanía, en que se intenta confundir entre narco terrorismo y la lucha por el territorio. ¿Cómo se puede enfrentar? Hoy día está militarizada La Araucanía y, sin embargo, todos los días hay ataques, hay muertos, incendios, tomas de carreteras, con una Araucanía bloqueada por fuerzas especiales de todo tipo. Incluso en algún momento hasta fuerzas militares quisieron poner ahí. ¿Cómo enfrentarías eso en tu gobierno?

Lo que hay que tener conciencia es que hay un conflicto que no es el conflicto mapuche como se ha denominado por la historiografía tradicional, por los comentaristas tradicionales. Hay un conflicto entre el Estado chileno y el pueblo nación mapuche que además tiene otros actores. Hemos visto que ha avanzado el narco en el último tiempo, la presencia de las forestales, de la policía y que, por lo tanto, es algo tremendamente complejo. Tengo mucha esperanza en el diálogo que se ha iniciado y que va a dirigir, facilitar, el Centro Nansen para la Paz, que es un centro noruego que dirige Alfredo Zamudio que va a estar tratando de generar las condiciones para que haya un diálogo fructífero, pero nosotros también tenemos claro algunas cosas: uno, desmilitarización del Wallmapu y dos -que es un debate que se está dando en la Constituyente y creo que va bien encaminado-, el reconocimiento de la plurinacionalidad del país que habitamos, y que eso se exprese en territorio y autonomía para los pueblos originarios. Eso implica una discusión importante con las forestales Mininco y Arauco de los señores Matte y Angelini. Tienen cerca de un millón de hectáreas en La Araucanía y la provincia de Arauco de la Octava Región. Más que todos los títulos de merced que se entregaron las comunidades mapuche que además los dividieron. El problema mapuche no solamente es de propiedad sobre la tierra, es el ejercicio de autonomía sobre un territorio. Lo que se ha hecho con las compras de tierra de la Conadi es comprar pequeños predios y separar a los pueblos, y con eso se mata su identidad. Nosotros tenemos que tener una política totalmente distinta donde también haya políticas sociales para La Araucanía y un reconocimiento de que es otra cultura. Hay quienes creen que los pueblos originarios sólo pueden ser premodernos y desde la chilenidad se entiende a los kaweskar, a los diaguitas, a los changos, que solo existen desde una visión paternalista y condición premoderna. Y todos los pueblos tienen el derecho de evolucionar como mejor lo estimen, pero para eso se requiere autonomía y cultura, y eso es lo que el Estado chileno le ha negado permanentemente a los pueblos originarios. El que hoy se esté recuperando el mapudungun, por ejemplo, que la presidenta de la Convención Constitucional sea Elisa Loncón, que a un sector de la derecha le irrite tanto que una persona como la machi Francisca Linconao esté en la Convención, la verdad habla de que estamos avanzando.

No puedo dejar de preguntarte lo que va a ocurrir con tu presidencia cuando la Convención entregue sus resultados y empecemos lo que va a ser, tal vez, el inicio de un país marcado por una nueva Constitución, por nuevas normas. ¿Cómo visualizas el desarrollo actual y lo que se puede prever respecto a lo que está trabajando la Convención Constitucional?

Lo primero es que vamos a ser un Gobierno que apoye y esté al alero de la Convención Constitucional. A diferencia de éste (de Sebastián Piñera) que más bien ha sido un obstáculo. Y por lo tanto, me voy a encargar de darle garantías a la Convención de que van a poder cumplir todos los requisitos que necesiten para terminar la labor que se les ha encomendado. Además de esto, vamos a ser un Gobierno, si el pueblo de Chile así lo quiere, que empuje lo que se decida en la Convención Constitucional y se haga parte de esa transformación institucional en Chile. Y no que la resista. Ahí va a haber una discusión no fácil y que tiene que darse con la autonomía de la Convención Constitucional me imagino respecto de sus artículos transitorios, de cómo avanzamos de un régimen a otro, porque seguramente vamos a tener cambios de régimen político, cambios en la organización del Estado. Va a haber que cambiar muchas leyes, por ejemplo, las leyes orgánicas constitucionales del Congreso de la República. Qué pasa si decidimos que vamos a tener un Congreso unicameral. Quizás, sea necesario acortar los mandatos, por ejemplo del Senado. O tener una discusión respecto de cuándo son las siguientes elecciones, una vez ratificada la nueva Constitución por el pueblo de Chile. Somos conscientes de que es un cambio histórico respecto del cual no hay que buscar protagonismos personales, si no colectivos. Y el gobierno de Apruebo Dignidad, a lo que va a aspirar es a poder concretar esas transformaciones y no resistirse a ellas.

Si quieres una reflexión final.

Primero, muchas gracias Julio y Patricio por el espacio, es un honor ser parte de esta transmisión. Un saludo y abrazo a las y los auditores a lo largo de todo Chile en la Radio Nuevo Mundo. Me voy con un mensaje de esperanza y de llamado a la acción. Quiero llamar a todos quienes no están escuchando y se sientan parte del proyecto político de Apruebo Dignidad, a sumarse a los comandos comunales, regionales, distritales. A apoyarme en esta campaña difícil que vamos a tener para enfrentar a la derecha. Necesitamos que se desplieguen para poder ganar también en los consejos regionales, en las diputaciones, para tener un Parlamento que sea proclive a las transformaciones. Esto no se trata de mí, sino de un proyecto político.

A todos los compañeros y compañeras que escuchan Radio Nuevo Mundo, mis respetos, y por cierto a los compañeros y compañeras del Partido Comunista un reconocimiento a su historia y al futuro, que es un futuro que espero sigamos compartiendo por largo tiempo, y que las diferencias tácticas que hemos tenido en el pasado no nos impidan ver los tremendos puntos en común que tenemos y los desafíos históricos que tenemos para poder cambiar este modelo de desarrollo en Chile y otorgar dignidad al pueblo de Chile. Un abrazo grande, muchas gracias por estar acá, encantado de volver en una próxima ocasión a Radio Nuevo Mundo. 

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