“A mí no me descubrió nadie…”

Lo nuevo…en esta oportunidad es la incorporación de los pueblo-naciones originarias que han habitado durante milenios estos territorios. Durante siglos han sido excluidos, ignorados, reprimidos hasta el exterminio por el Estado, y también por invasores poderes foráneos. Es lo que ha sucedido en nuestros territorios. Importante causa, tema y motivo que ha de ser deliberado en esta ocasión.

Carlos Poblete Ávila. Profesor de Estado. 09/07/2021. Este mes de julio en Chile se ha iniciado un proceso histórico que se traduce y expresa en la creación de una Nueva Constitución de la República.

Es trascendente la ocasión que se empieza a vivir como pueblo, pueblos y naciones que habitan el territorio. Es, como se ha manifestado, por vez primera que dichas comunidades tomarán parte en el más claro debate sobre los temas trascendentes que afectan a los ciudadanos. El texto Constitucional deberá definir conceptos referidos a los derechos y a la realidad política, social, económica y cultural del país. Toda Constitución se define como la Carta Fundamental de una República, es el gran marco jurídico que rige la vida de los ciudadanos, por lo mismo se concibe y acepta como la Ley mayor.

En la vida de los pueblos nada sucede sin causas históricas. Se habla del momento actual, pero los procesos se inician en fases previas que se desencadenan a través de las épocas. Somos seres que individual y colectivamente sucedemos en los tiempos.

Lo nuevo…en esta oportunidad es la incorporación de los pueblo-naciones originarias que han habitado durante milenios estos territorios. Durante siglos han sido excluidos, ignorados, reprimidos hasta el exterminio por el Estado, y también por invasores poderes foráneos. Es lo que ha sucedido en nuestros territorios. Importante causa, tema y motivo que ha de ser deliberado en esta ocasión. Señera, ilustrativa, educadora fue la respuesta que hace un tiempo un miembro de una de las comunidades originarias expresó: “A mí no me descubrió nadie, porque mi pueblo, mi nación hemos estado aquí desde hace milenios”. Por lo tanto: ¿Somos una realidad plurinacional y pluricultural que debe estar consagrada en el nuevo texto constitucional, como es la demanda de millones de ciudadanos? Se habla que lo referido es una deuda histórica.

Lo que se inicia ahora halla su origen más específico en las manifestaciones de masas que impulsaron los trabajadores, hombres y mujeres, los estudiantes desde octubre de 2019 que colmaron calles, plazas y avenidas del territorio exigiendo profundas transformaciones del actual sistema y su extremo formato neoliberal; son ellos, protagonistas del Alzamiento Popular, los legítimos gestores de los cambios que deben ocurrir.

Los temas a tratar son diversos, también complejos y deben ser abordados con la mayor altura de miras, con solvencia de argumentos, de forma libre y democrática, y de cara a los ciudadanos, esto es, con la mayor transparencia y participación.

Deben ser asumidos entre otros, problemas, conceptos cruciales, estratégicos como Patrimonio material y cultural. Definir, precisar derechos sociales, económicos y políticos. Presentes han de estar en el debate y en las resoluciones principios, conceptos clave como soberanía, independencia, desarrollo, justicia, y otros tan sustantivos como la generación de conocimiento propio, porque son los signos que hacen a las naciones.

Con expectación las comunidades esperan los mejores resultados de la Asamblea Constituyente, es la responsabilidad ética de sus integrantes.

 

 

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