48 años de Memoria, Consecuencia y Resiliencia

Las y los comunistas de la Zona Sur de Santiago.

Luis Lobos Meza. Santiago. 12/09/2021. Han sido las memorias de nuestros compañeros y compañeras las que nos han permitido acceder a la silueta histórica de la zona sur de la Región Metropolitana, porque a través de sus testimonios logramos reconocer la diversidad de luchas sostenidas por quienes habitan esta parte de la ciudad desde mediados del siglo XX. Es acá donde se originó una cultura, una identidad y un imaginario que nos conecta con la resiliencia al fragor de la lucha. Una historia que marca el pasado, el presente y el futuro de nuestro país.

En aquellas memorias está por cierto la fría y lloviznosa mañana del martes 11 de septiembre de 1973, el ruido de los aviones surcando el cielo nublado, el desfile de vehículos militares que iban por la Gran Avenida en dirección a La Moneda y que acompañaban la preocupación latente de quienes en su condición de pobladores, obreros o estudiantes de la zona sur debían cautelar llegar a su destino en una ciudad militarizada.

Después de consumado el golpe de Estado, los militares de Pinochet desataron el terrorismo y genocidio de estado contra el pueblo chileno, quien en la pérdida de su inocencia no alcanzó siquiera a dimensionar a una de las dictaduras más crueles y sangrientas de Latinoamérica. Lo anterior, circunscribió inevitablemente a nuestro distrito en las cartografías del horror, no solo desapareciendo a nuestros compañeros, vecinos o amigos, sino también erigiendo un centro de detención clandestino dirigido por la Dirección de Inteligencia de la Fuerza Área (DIFA) y la Dirección de Inteligencia de Carabineros (DICAR), ubicado en la comuna de La Cisterna y conocido por ese entonces como “Nido 20”. Allí perdimos al compañero de la comuna de El Bosque Miguel Ángel Rodríguez (el Quila Leo), quien caería el mismo año que nuestros compañeros Víctor Díaz, Waldo Pizarro, Uldarico Donaire, Víctor Hugo Morales y Clara Cantero, avecindados o vinculados políticamente con este territorio, y que son parte de la larga lista de Detenidos Desaparecidos.

Sin embargo, la crudeza de esos años no diezmó a nuestros compañeros y compañeras agrupados en células territoriales, en ellos recayó particularmente la resistencia y la audacia en la reconstrucción del movimiento popular y del aparato partidario en los territorios. Esto último, es de central importancia al momento de querer explicar el surgimiento y la promoción de las masivas protestas contra la dictadura a partir de 1983, en donde las poblaciones del sector sur de Santiago como La Victoria, La José María Caro, La Bandera y otras pudieron restituir en lo cotidiano el accionar de las masas populares en la contienda política nacional que aceleraron el termino de la dictadura cívico militar.

El retorno a la democracia en 1990 se fundió con el agotamiento del trayecto histórico de la izquierda chilena. La memoria oficial que instauraron los primeros gobiernos de la Concertación eclipsaron gran parte de la lucha que buscó dar término a la dictadura, logrando construir un relato que hizo tabula rasa sobre el derecho a la autodefensa y que se reconocía o se manifestaba públicamente por el fin de la utopía. Aquel discurso pudo instituirse como tal a través de la mantención, profundización y fortalecimiento del modelo económico, político y social de corte neoliberal legado por la dictadura, el cual sostiene como característica constitucional la exclusión en las diversas esferas que componen la vida nacional como por ejemplo el binominalismo electoral hasta el 2015; la inexistente redistribución de la riqueza; a exclusión de minorías sexuales, étnicas, inmigrantes; la precarización del mundo del trabajo y por supuesto el desprecio continuo hacia los pobres del sur metropolitano.

En este derrotero histórico los y las comunistas del Regional Sur Víctor Díaz López han sido consecuentes con su historia de lucha, han resistido los embates del desencanto, la anomia y la banalidad a la cual se suele reducir la política, son hombres y mujeres resilientes, que han sostenido de manera estoica la bandera roja con la hoz y el martillo. Han persistido en la (re)construcción de la organización social de base, han estado junto a los y las trabajadoras precarizados del mundo de la salud y de la educación, han sido electos como autoridades municipales buscando con ello transformar la vida de los sectores postergados.

Hoy  11 de septiembre, los y las compañeras se concentraran una vez más para marchar junto a las agrupaciones de Derechos humanos, de Detenidos Desaparecidos, de Ejecutados Políticos y de los y las Presas Políticas de ayer y de hoy para exigir el fin a la impunidad de la violencia política estatal, para reivindicar una vez más los nombres de los hombres y mujeres que en la tarea de defender y organizar al pueblo reposan en el silencio de la muerte y por supuesto a exigir que la lucha política que se desarrolla en estos días en la Convención Constitucional habilite de una vez por toda la consagración de los Derechos Humanos en la sociedad chilena.

¡VERDAD, JUSTICIA, REPARACIÓN Y FIN A LA IMPUNIDAD!

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