11/S-EU. Terrorismo de lado y lado

Siguen las acciones de grupos terroristas políticos y religiosos en grandes áreas del mundo y la instalación de organizaciones y sectores como los talibanes y el Estado Islámico, al mismo tiempo que continúan las operaciones ilegales de la CIA, el Pentágono y otros organismos estadounidenses en varios países.

Equipo “El Siglo”. Santiago. Ciudad de México. 10/09/2021. A las operaciones terroristas de Al Qaeda el 11 de septiembre de 2001 en territorio estadounidense, se sumaron operaciones ilegales y violadoras de los derechos humanos de parte de entidades gubernamentales de Estados Unidos. Ambas acciones dejaron una estela de víctimas y operaciones que golpearon a la comunidad internacional.

A los cuatro ataques perpetrados con aviones civiles secuestrados por terroristas y fanáticos religiosos, provocando 2 mil 977 víctimas, se sumaron las acciones criminales ordenadas por mandos políticos y militares de Estados Unidos (EU), que incluyeron el secuestro y la tortura de miles de ciudadanos árabes y de otros países, la instalación de cárceles secretas de la CIA (Central Americana de Inteligencia) y la negación de un debido proceso a los detenidos, y “un combate al terrorismo” que condujo a intervenciones militares y operaciones secretas dejando una estela de muertos y países desangrados.

La tesis del “combate al terrorismo” fue expandida desde el entonces Gobierno de George W. Bush a través del Departamento de Estado (a cargo de la diplomacia estadounidense), del Pentágono, la CIA y las embajadas de EU, y acogida por administraciones de derecha en Europa, Asia y América Latina, con consecuencias nefastas que se viven hasta hoy en materia de derechos humanos y civiles.

Los estadounidenses se atribuyeron el haber desarticulado y debilitados a Al Qaeda, sobre todo después de matar al líder Osama Bin Laden, pero lo ocurrido hace semanas en Afganistán, y las situaciones que se viven en Irak, Libia y Siria, entre otras áreas asiáticas y árabes, demuestran que está muy lejos de ser real que el terrorismo -en sus expresiones políticas y religiosas- esté totalmente derrotado y eliminado. Es más, en ocasiones se quiere meter en ese saco a expresiones sociales, éticas, islámicas, políticas, que tienen que ver con movimientos rebeldes armados, de carácter antiimperialista y nacionalista.

Los hechos demuestran a 20 años de los atentados en las ciudades de Nueva York, Washington y Shanksville, que persisten riesgos, amenazas, temores y situaciones de tensión y peligro, que no se logran despejar, y que continúan episodios atentatorios a derechos de las personas.

Siguen las acciones de grupos terroristas políticos y religiosos en grandes áreas del mundo y la instalación de organizaciones y sectores como los talibanes y el Estado Islámico, al mismo tiempo que siguen las operaciones ilegales de la CIA, el Pentágono y otros organismos estadounidenses en varios países.

Víctimas y hechos en EU

En el World Trade Center (WTC) en Manhattan, Nueva York, murieron 2.753 personas, después de que los aviones de los vuelos 11 y 175 de “American Airlines” fueran impactados contra las Torres Gemelas. Luego vino el derrumbe de las edificaciones que aumentaron el número de víctimas a consecuencia de los aviones estrellados. Entre los muertos, alrededor de 2 mil eran personas que laboraban en esos edificios; 343 eran bomberos, 23 policías y 37 agentes de aduana. Aproximadamente el 80% de las víctimas eran hombres.

En el Pentágono, en Washington, murieron 184 personas después que impactaran el avión del vuelo 77 de “American Airlines”. Entre las víctimas se contaron miembros de las fuerzas militares estadounidenses y personal civil del Departamento de Defensa.

Cerca de Shanksville, Pensilvania, cayó otro de los aviones secuestrados, el vuelo 93 también de “American Airlines”, pereciendo 40 personas.

A julio de 2019, 1.644 (60%) de los 2.753 restos de víctimas del WTC han sido identificados, según la oficina del médico forense. En estos días fueron reconocidas dos víctimas.

A las 8:46 y 9:03 se produjeron los impactos de aviones en el World Trade Center, el 11 de septiembre de 2001. A las 9:3, el vuelo 77 cayó en el edificio del golpea el edificio del Pentágono, y a las 10:03, cayó el avión en las cercanías de Shanksville, Pensilvania.

La situación generó un caos e incertidumbre en Estados Unidos, y a las pocas horas se especuló que eran ataques terroristas “de algún grupo árabe”, desechándose por parte de autoridades que fuesen autores del propio país. Vinieron informaciones que hablaban de Al Qaeda y la CIA, el FBI (Buró Federal de Investigaciones), y otras agencias estatales, iniciaron la persecución y detención de sospechosos de origen árabe y sobre todo vinculados a organizaciones islámicas. En diciembre de 2001, Osama Bin Lade reconoció la autoría de Al Qaeda en los atentados.

El Presidente George W. Bush lanzó “la guerra contra el terrorismo” que incluyó, de acuerdo a cifras extraoficiales, de alrededor de 4 mil personas secuestradas y detenidos en varios países, la instalación de al menos una decena de cárceles clandestinas (incluidos territorios europeos), la destinación de miles de millones de dólares para operaciones conspirativas y militares, el reforzamiento de la CIA y el FBI, la orden de aplicar técnicas de torturas en contra de detenidos y declarar hostiles a los gobiernos y sectores políticos que no se sumaran a la política antiterrorista de la Casa Blanca, con la idea de que “quienes no están con nosotros, están contra nosotros”. Uno de los recintos de detención ilegal, sin proceso judicial contra los detenidos, se instaló en la Base Naval de Guantánamo, al oriente del territorio de Cuba, un lugar usurpado por EU a la isla, y donde habrían pasado unos 800 presos, decenas de los cuales finalmente fueron liberados, estableciéndose su inocencia en los ataques terroristas.

La senadora demócrata Diane Feinstein impulsó un informe sobre las cárceles clandestinas de la CIA y los abusos que se cometieron contra supuestos miembros de Al-Qaeda bajo el Gobierno de George W. Bush, y se abrieron decenas de procesos en EU en contra de acciones ilegales y violadoras de derechos humanos y civiles. Cientos de personas de origen árabe fueron encontradas inocentes después de sufrir torturas y prisión. Hay gobierno de Europa, África y Asia que guardan silencio respecto al apoyo que dieron a EU en las operaciones ilegales y en varios países existen reportajes y documentales de denuncia sobre esta situación. “El programa de torturas de la CIA fue un error terrible. No solo contradecía nuestros valores, sino que no sirvió para lograr información valiosa de inteligencia”, dijo la senadora Feinstein.

Algunos elementos del presente

Los estadounidenses siguen recordando cada año los atentados del 2001 y junto con rendir homenaje a las víctimas, las autoridades refrendan la tesis del “combate al terrorismo” y la justificación de intervenciones en el extranjero para “disminuir” las posibilidades de acciones terroristas “en contra de Estados Unidos y ciudadanos estadounidenses”.

En teoría, muchas de las cárceles clandestinas en el exterior fueron cerradas por EU, aunque hay dudas de lo que ocurre en Irak, Libia y otros países. Informes de prensa de estas semanas apuntaron que las torturas de la CIA siguen clasificadas como “alto secreto” en Estados Unidos, incluidos los mandos militares que las ordenaron a subordinados.

EU continúa elaborando su lista de países que promueven el terrorismo, adjudicándose el derecho de efectuar acciones contra esas naciones y sus respectivos gobiernos. Es notoria la prioridad de tener en esa lista a países árabes, asiáticos y africanos. Además, de tener en la mira a organizaciones de distintas corrientes religiosas y que luchan contra el intervencionismo estadounidense.

El Gobierno de Barack Obama se vio obligado a declarar como ilegales la aplicación de torturas como un procedimiento incluido en manuales y prácticas de las fuerzas armadas, policiales y de Inteligencia de Estados Unidos.

Algunos analistas tienen la teoría de que la CIA siguen activa con sus agentes y colaboradores especialmente en países como Siria, Irak, Afganistán, Turquía, Libia y algunos de la ex Unión Soviética, tanto para recabar información, como para ejecutar operaciones ocultas. Esta labor es respaldada por el Gobierno y el Congreso de EU en la tesis de defender al país de ataques terroristas.

 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *